Mi verdad sobre el Lumen Dei
Publicado en La Nueva España - 29-septiembre-2008
Soy Nelly Álvarez, argentina, locutora y miembro laico de la Asociación Privada Unión Lumen Dei; conozco a la asociación desde hace 20 años; sí, mi historia en Lumen Dei comienza en 1988. Por aquel entonces, yo tenía todo lo que un joven puede desear. Trabajaba con éxito en radio y televisión, tenía dinero, amigos, etcétera. Me consideraba realmente buena? claro, no mataba, no robaba, no hacía mal a nadie. Ese año hice mis primeros ejercicios espirituales con el fundador de la obra, el P. Rodrigo Molina. Fue tal la impresión que me causó su predicación del Evangelio, su amor concreto hacia los pobres? que en sólo dos días se dio en mí un cambio radical. Desde ese momento seguí tratándolos, al igual que a las Hermanas, a los matrimonios; en fin, a todos los miembros presentes en la misión de Argentina. Aprendí a diferenciar «bondad» de «santidad»; con el ejemplo de ellos, sentí ganas de seguir esa misma vida; en definitiva, entregarlo todo por los más pobres de cuerpo y alma. En 1998, me propusieron venir un tiempo a Barcelona para ayudar y enseñar, también como periodista, en medios de comunicación. Aunque tenía, entre otras cosas, que hacer un musical en teatro, acepté la propuesta. Al poco tiempo me encontraba viviendo en un convento junto a la comunidad. Allí vi y veo una vida de austeridad y piedad (dormir en el suelo, comer sólo una vez al día, ayunar con frecuencia, hacer cinco horas diarias de oración, pobreza, castidad, obediencia, respeto y veneración a la Iglesia y sus autoridades). Conozco, también, otras misiones. En Lomas de Zamora, Argentina, las Hermanas viven en contenedores de carga de barcos, porque el lugar no admite construcciones sólidas; caminan por calles de tierra, con auténticos barrizales, para llegar a los pobres; la comida que reciben es del Mercado Central y la comparten con los necesitados; atienden gratuitamente en el Centro de Ayuda a la Mujer y en el colegio para niños de escolar y guardería? lo mismo se da en Perú, Colombia, etcétera. Todos los miembros de la asociación (sacerdotes, matrimonios, hermanas) vivimos ese mismo espíritu.Al morir nuestro fundador en 2002, nuestro principal deseo fue mantener ese ideal. Cuando me enteré de la ola de calumnias desatada por ex miembros que, desgraciadamente, no quieren vivir el carisma de nuestro fundador, me quedé de una pieza. Visto de fuera, muchos piensan que malversamos fondos, que vivimos en el lujo, que se dan abusos sexuales, que existe una crisis interna, que se encubren hechos? eso es sencillamente imposible? yo percibo algo totalmente distinto a lo que quieren hacer creer muchos medios de comunicación. Quiero hacer constar que todos los superiores gozan entre todos los miembros de una integridad moral irreprochable. El problema no se encuentra dentro de Lumen Dei, sino fuera. Las personas que calumnian (ellas lo saben muy bien) ya no tienen el espíritu de la asociación. Los miembros, entre ellos, yo, estamos libremente, nadie nos obliga. Qué pena que monseñor Sebastián se haya rodeado justamente de personas que no son neutrales. Uno de ellos es un sacerdote (qué triste para mí, ya que nunca pensé que podía actuar de la manera que lo ha hecho) que fue destituido de todo cargo por el mismo fundador; otro es un ex administrador, cuya gestión, ahora me entero, estuvo llena de irregularidades y cuya familia goza de una cómoda posición, totalmente distinta a como vivimos los matrimonios de Lumen Dei. Se ha dicho que estos ex miembros fueron expulsados por recurrir a otras entidades dentro de la jerarquía de la Iglesia. Eso no es cierto. Personalmente, siempre he tenido la puerta abierta para conversar con diversas autoridades eclesiásticas. Todos los miembros tenemos libertad para hacerlo. Tampoco se puede decir que somos desobedientes por el hecho de recurrir a diferentes instancias en la escala jerárquica de la Santa Sede en orden a hacer valer lo que consideramos una legítima defensa con los medios lícitos que nos permite el mismo código de derecho canónico. Quiero invitar a los lectores a conocer la obra desde dentro, a visitar nuestras casas y obras, para constatar nuestra vida de entrega a Dios y a la Iglesia, nuestro espíritu, legado por nuestro amado fundador, de pobreza, de trabajo, según los fines propios de nuestra asociación, nuestro respeto a la intención de aquella persona que da un donativo, y nuestra oración sincera por aquellos que nos estiman y también por los que nos persiguen. Creo que será la mejor prueba de la falsedad de las acusaciones.Alguno se preguntará: ¿cómo es posible esta situación? Quiero recordar que no somos la única institución perseguida en la historia de la Iglesia. Conocido es el caso de San José de Calasanz, que fue depuesto de su cargo y suprimida su orden.Si alguien quiere ponerse en contacto conmigo para más información, puede escribirme al correo:
Nelly Álvarez
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